Se dice que son algo indigestas, pero nosotros las tomamos muchas veces para cenar y la verdad es que nunca nos han sentado mal. A lo mejor no son la cena ideal, pero a veces se llevan la fama de pesadas cuando lo que las hace indigestas es el acompañamiento. Yo todavía recuerdo lo harta y pesada que me quedaba con las lentejas con chorizo de mi madre. Nada que ver con unas lentejitas con verduras! Ahora bien, que no sean pesadas no quiere decir que tengan que ser insípidas, por eso es importante que si hacéis un “puchero” no os olvideis de la grasa, que no le faltará si le añadís un buen chorreón de aceite de oliva, sin miedo. Esto también sirve para los caldos y sopas de verduras. Los dos ingredientes secretos para que no os quede un agua chirri son el aceite de oliva y el pimentón. Sobre esto, un día mi madre me explicaba que mi abuela decía que el pimentón era el chorizo de los pobres.
Aunque siempre he tomado legumbres, desde que soy vegana tomo muchas más y al irlas descubriendo también les he ido cogiendo más “cariño”. A quien no les gusten, decirles que hay muchos tipos de legumbres, las clásicas de toda la vida, pero también muchas variedades que la mayoría no usa en la cocina, como los azukis, las sojas verde y blanca, las lentejas rojas, los diferentes tipos de alubias... Y que hay muchas maneras de cocinarlas. Así que no hay excusa para descubrirlas y experimentarlas.
En casa hay dos platos de legumbres rápidos pero “apañaos” muy socorridos. La sopita de miso, algas wakame y lentejas rojas (que aunque suene sofisticado se hace rápido) y las alubias con algún sofrito de verduras. La sopa ya la explicaré otro día, cuando vengan los fríos, y aquí os dejo la otra.
Alubias con seitán
Ingredientes (para 2 personas con hambre):
Bote de alubias blancas de 400 gr (peso escurrido)
120 gr de seitán
1 cebolla
1 pimiento verde
limón
salsa de soja
aceite de oliva
Preparación:
Cortar en trozos pequeños la cebolla y el pimiento y rehogar en una sartén con un poco de aceite de oliva. Darle unas vueltas y añadir el seitán cortado en cuadraditos pequeños. Por otra parte escurrir las alubias con abundante agua y añadir al sofrito. Dar unas vueltas más y añadir un poco de jugo de limón y un chorrito de salsa de soja (más salsa de soja que limón, pero sin pasarse). No haría falta poner sal porque la salsa de soja ya suele llevarla. Servir caliente.
También se puede hacer sin el seitán y añadiéndole otras verduras. Le van bien el calabacín, la berenjena, los champiñones... También se le puede echar unas hojitas de perejil.
Otra opción es, en lugar de la salsa de soja y el limón, ponerle alguna especie para darle gusto, como por ejemplo curry.
Es muy fácil y no tiene secreto alguno, pero a nosotros nos gusta mucho y nos saca de un apuro en un momento.
