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martes, 15 de mayo de 2012

Errores comunes de la dieta crudivegana


El viernes 5 de mayo fuimos a una charla del Biocultura sobre crudiveganismo con el título “Encontrar el equilibrio: evita los errores comunes de la dieta crudivegana”, que impartía David O'Reilly, uno de los integrantes de !Vida en tucomida!, que ya conocimos hace un par de años en una charla sobre batidos verdes, también en Biocultura.

Desde su experiencia personal, nos explicaba algunos de los errores que se suelen cometer cuando se lleva este tipo de dieta. De memoria, los principales serían éstos:
  • Los crudiveganos pueden cometer el error de pensar que todo lo crudo siempre es bueno y, por el contrario, que todo alimento cocinado es malo, casi veneno, como un alimento muerto y sin nutrientes.

  • Algunas personas no llegan a sentirse saciadas tomando sólo alimentos crudos, lo que les puede llevar a adquirir malos hábitos como comer demasiada cantidad de un alimento (por ejemplo, frutos secos), perder los horarios de las comidas y picotear durante todo el día, con la consiguiente sobrecarga del aparato digestivo.

  • Otro problema común es la represión ante el deseo de comer algo no crudo, que puede acabar llevando a comer algo que nos haga sentir culpables. Como explicaba el conferenciante, la represión de comerse un pan, posiblemente integral y ecológico, puede llevar a acabar comiéndose un bollo industrial mucho menos saludable.
Para solucionar estos errores, ellos habían adoptado algunos cambios en su dieta que les estaban resultando. A grandes rasgos serían éstos:
  • Ser más flexibles. En su caso concreto, introduciendo una parte de alimentos ligeramente cocinados (verduras, cereales...) pero con predominio de alimentos crudos. Esto les ayuda a sentirse más saciados y mejor a nivel emocional.

  • Buscar el bienestar emocional y no sólo el físico, evitando la culpabilidad. Aunque los alimentos crudos sean más saludables, puede que emocionalmente necesitemos tomar alimentos cocinados. La culpabilidad por haber comido algo considerado no conveniente seguramente será más perjudicial que el hecho de haberlo comido.

  • Tener cuidado con la información sobre los diferentes alimentos y sus combinaciones. Si nos ponemos a investigar cualquier alimento, el que sea, encontraremos que no todo son beneficios. El alimento perfecto no existe. A veces nos dicen que no hay que combinar determinados grupos de alimentos o algunos tipos de frutas, pero si a nosotros nos sientan bien estas combinaciones, por qué dejar de tomarlas? Lo importante sería comer variado y no obsesionarse con las propiedades de los alimentos. Una vez más, el alimento en sí no será tan perjudicial como obsesionarnos con el supuesto daño que nos pueda hacer.

  • Por último, flexibilidad sí, pero con un límite. Como todo en la vida, también aquí hay que marcarse unos objetivos y aplicar un esfuerzo. Lo que hay que evitar es que ese esfuerzo nos haga sufrir.
La charla me gustó porque estaba basada en la experiencia personal, había sinceridad y no se trataba de esconder los posibles “contras” de la dieta. Más aún cuando la norma es que intentemos ocultar a los ojos de los demás la parte negativa, por así decirlo. Nos gusta vender que nuestra decisión es la mejor y la más acertada. Es un poco como cuando te vas de viaje, que aunque hayas estado en un sitio que ni fu ni fa, tú explicas lo bonito que era y lo bien que lo has pasado, incluso un poco por justificar el dinero y el tiempo que has gastado.

En mi caso concreto como vegana he de decir que soy poco flexible, en el sentido que no se me pasa por la cabeza comer productos de origen animal, al menos de manera consciente. Supongo que la razón está en el diferente tipo de motivación, ya que no es lo mismo seguir una dieta por salud que por principios. Yo misma tengo problemas con el azúcar y de vez en cuando me doy un caprichito dulce. De todas maneras, es verdad que hay bastantes vegetarianos y algunos veganos (o que así se hacen llamar) que no tienen problemas en “saltarse la dieta”. Pero esto ya lo explico otro día, ahora que parece que me animo a volver a escribir en el blog.

De todas formas, lo que queda claro es que no hay nada de malo en mostrar nuestras debilidades, nuestras dudas y miedos. Mostrar los posibles aspectos negativos de nuestra elección nos hará más dignos de confianza, más creíbles. Nada es perfecto en esta vida y quién algo quiere algo le cuesta.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Aquí estoy

Después de tanto tiempo, aquí estoy. Tengo el blog abandonado, no por falta de ganas de escribir sino por falta de tiempo. "Por suerte" no tengo seguidores que esperen mis idas de pelota, sólo gente extraviada que llega a él a través de Google ;-)

Si ya tenía problemas para escribir hace un tiempo, ahora es casi imposible. Además estoy pasando por una temporada de cambios. He dejado mi trabajo de un montón de años y ha sido duro tomar la decisión, despedirme y empezar en un nuevo sitio. De hecho, todavía estoy un poco descolocada. Pero lo que me quita más tiempo es una mayor implicación en el movimiento animalista, que aunque no sea mucha, al sumarse a mis otras obligaciones, a veces me quita un tiempo que no tengo.

Supongo que siento que debo hacer algo más por los animales, que es parte de mi "evolución" como cuando dejé de comer carne y después me hice vegana.

Ayer, creo que era en la Cuatro, hacían un reportaje sobre los osos que usan para extraerles la bilis en China. Los "reporteros" echaban pestes de los chinos que hacían eso, no sin razón, pero pensé que un reportaje así pero sobre la explotación que hacemos nosotros, la de casa, se habría encontrado con muchas trabas. Pensé que los explotadores lo tienen todo: los políticos, los medios de comunicación, las empresas... tienen el poder y tienen a la gran masa de la población, que prefiere no saber. Lo tienen todo menos la razón.

Nosotros no tenemos nada y eso te crea una grandísima impotencia. Y si nosotros también nos refugiamos en nuestro veganismo, sin querer hacer algo más, qué es lo que conseguimos? Éstas son cosas que me estoy planteando, así que en la medida de mis posibilidades, que son pocas, quiero hacer algo más.

Mi intención no es dejar el blog, de hecho me daría mucha pena, pero no sé cada cuanto podré aparecer por aquí. El tiempo dirá...

domingo, 21 de agosto de 2011

Comiendo vegano por el Algarve

Este verano hemos estado una semana en el Algarve. Como siempre hago, os explico los sitios donde hemos comido por si a alguien le puede ser de ayuda. Ya os avanzo que no es un lugar para que un vegano haga turismo gastronómico, para variar, pero se puede comer.

Nosotros íbamos con la lista de restaurantes de HappyCow (www.happycow.net), que para mí es imprescindible.

En Faro fuimos a Gengibre e Canela (Travessa Da Mota, 10), que está en una callecita que sale de rua Santo Antonio, a tocar de rua Vasco de Gama. Se supone que hay otro en la rua St Portugal pero no lo supimos ver. Es un restaurante tipo buffet y se come bien por un precio razonable. Por 7 euros y pico tenías una crema y un plato principal con ensalada. El postre y el agua iban a parte. Nosotros tomamos un postre vegano bastante resultón, con pera y crema de coco. Eso sí, sólo abren al mediodía. Tiene blog: gengibrecanela.blogspot.com

En Faro también está O Ribatejano, que no es vegetariano pero tiene algunas opciones veganas. Nosotros fuimos un jueves por la noche y estaba cerrado, así que entiendo que sólo abren por la mañana.

En Albufeira pensábamos ir a comer a Ta Bom (Travessa Casi Herculano, 8) pero resultó que abrían a partir de las 17 h (qué paciencia!), pero por allí cerca encontramos un indio que nos sacó del apuro. En información turística nos dijeron que el otro restaurante que sale en Happy Cow, Eurasia Restaurante Vegetariano (rua Almeida Garret, 3), estaba en una calle bastante alejada del centro.

En Lagos fuimos un par de veces a cenar a Terraco da China (rua 25 abril, 91), que es un restaurante chino como cualquier otro pero con noodles de arroz, un plato de tofu y algunos platos de imitación de carne: pollo, pato y pescado. Por cierto, que el pollo resultó ser seitán. Explicadles que no tomais huevos porque los platos de arroz suelen llevarlo.

También en Lagos fuimos al Lemon Grass (Travessa do Mar), que es un restaurante de comida tailandesa, más cool y un pelín más caro. A mí no me acabó de gustar, sobre todo porque me encajonaron contra la barra y pedí un curry medio picante, me aseguré que era medio picante y no muy picante, y luego resultó que aquello no se podía comer.

En Lagos hay mucho turista inglés, así que los restaurantes ya se preocupan de ofrecer opciones vegetarianas. Además hay bastantes restaurantes indios. Nosotros fuimos a uno que se llama Taj Mahal (rua Infante de Sagres, 56). Si buscais el Marharaja de Lagos, que aparece en la lista de HappyCow, sabed que la calle Dr. Jose Formosinho no está en el mismo centro, sino casi entrando en la playa de Pinhao.

Y esto en cuanto al comer se refiere, en cuanto al viaje... mi compañero y yo hemos vuelto con la intención de hacer un replanteamiento de las vacaciones.

Ha sido muy agotador, hemos pasado mucho calor, nos movíamos en autobús y los trayectos se nos hacían interminables, con multitud de paradas y con un aire condicionado casi imperceptible.

Es lo que tienen este tipo de viajes de ir "a ver cosas". No es que no haya momentos buenos, pero el grueso del día suele estar ocupado con momentos no tan agradables (buscando los transportes, viajando, pasando calores sofocantes, perdiéndote y pensando que no llegarás al destino, buscando un sitio donde comer para que luego resulte que está cerrado, andando y sudando, cargando peso y desesperándote, en general). Lo bueno es que en un día te llegan a pasar tantas cosas que tienes la percepción que el día es mucho más largo, así que una semana de turismo acaba siendo como dos o más. Con esto conseguimos alargar la hora de volver a la rutina diaria. Además, después nuestro cerebro procesa todas estas experiencias y se queda con lo que quiere. Por ejemplo, a mí me suele pasar que cuando ya estoy muy asqueada en el trabajo, de repente me sorprendo recordando un momento de un viaje que a lo mejor hice hace dos años. Estas son las cosas positivas de hacer de turista pero aún así creo que ha llegado el momento de replanteárselo. También es verdad que no soy muy viajera (y esto en estos días está muy mal visto: hace cateto), pero creo que debe haber alternativas a este tipo de viajes.

En cuanto a los pueblos que visitamos: Faro es la capital del Algarve pero no es de las más turísticas, básicamente porque no tiene playa. Lo que tiene es un centro histórico, pero pronto está visto. Lo mejor de Faro es ese encanto propio de las ciudades portuguesas, ese aire meláncolico y decadente que se desprende de sus fachadas que se caen a cachos. Allí encontramos un perro abandonado en un estado deplorable. Fuimos al ayuntamiento, llamamos al refugio de Loulé (Faro no tiene), hablé con gente por si podían hacer algo... En fin, que no sigo. Aquello fue un trauma y no puedo decir más. El perro por las calles que se caía y la gente pasando literalmente, alguna cara de pena (pocas) y la gente preocupada de que no se acercara a sus negocios.

Albufeira tiene una bonito casco histórico de casitas blancas y una playa immensa y muy bonita, pero para mí esto no compensa el macrocomplejo turístico en el que se ha convertido. Además, allí pasé tantas calores y el trayecto fue tan pesado, que no puedo hablar cosas buenas de él.

En Siles visitamos el castillo árabe y la parte histórica. Lo mejor es que no es tan turístico. Lo peor, como en Albuferia, el transporte y las calores. Y ojo, no es que haga más calor que en Barcelona, pero es que aquí yo no estoy en la calle todo el santo día y menos a según que horas.

Lagos es casi el pueblo que más me gustó. También es ultraturístico pero nosotros estábamos en el centro, lejos de los hoteles y los apartamentos. Hay mucha gente, muchos restaurantes, pubs... Hay mucha juventud por allí. De todas formas, le encontré su encanto y tiene unas playas muy bonitas entre acantilados, la de Pinhao, Dona Ana, Camilo. Nosotros hicimos el camino a pie hasta Ponta de Piedade (en la foto).

jueves, 14 de julio de 2011

Pájaros caídos

Hace dos fines de semana mi padre hacía el comentario que no puede uno ayudar a todos los animales que lo necesitan. Yo salté, sabionda, diciendo que si bien uno no podía hacerse cargo de todos al menos sí que podía intentar hacer algo por ellos. El caso es que creo que por ese comentario me cayó una especie de maldición que se tradujo en el encuentro de tres aves necesitadas en tres días seguidos: lunes, martes y miércoles.

El lunes cuando salía del trabajo a desayunar me encontré con una cría de gaviota que había caído del nido y a la que unos turistas fotografiaban. El guarda de la puerta me dijo que llevaba allí toda la mañana, primero llamando a los padres y los padres llamándola a ella, hasta que desistieron. Ya iban a llamar al servicio del ayuntamiento que las recoge y las extermina. Ellos no estaban seguros de eso pero yo sí, porque las gaviotas, o al menos esa clase, junto con las palomas son consideradas plaga en Barcelona. Pensé en llamar a un compañero animalista por si sabía de algún sitio donde la pudieran recoger. Me dijo que no creía que la acogieran en ningún sitio pero que la podía llevar al local que es sede de la ONG de la que es activista. Al mediodía vino otra compañera y entre las dos la llevamos allí. Si eso fue el lunes, el miércoles acudió a nuestra llamada una chica que es experta en exóticos y cualquier tipo de ave. Nos dijo que era aún bebé (nadie lo diría por el tamaño) y nos enseñó a darle de comer. Desde entonces se ha alimentado a base de lata de gato, porque estos animales son carroñeros y en su hábitat tienen que adaptarse a comer de casi todo. Además nos dijo que tenía una amiga que vivía en una masia y que le podía preguntar si se podría hacer cargo de ella. De hecho esta amiga ya había sacado adelante alguna gaviota más, hasta que se habían hecho adultas y se habían ido volando.

El martes me encontré una paloma que no podía volar en una calle de Barcelona. No era joven pero tampoco parecía enferma. Iba y venía, ella y yo, sin saber qué hacer. Quería pasar de largo pero al final la cogí y me la llevé a casa. Ya le había cogido hora para el veterinario de exóticos, pero al día siguiente por la tarde murió.

El miércoles, mientras esperaba esta chica experta en pájaros, saliendo del metro para ir al local de la ONG encontré lo que me pareció un gorrión. Pasé de largo sin querer mirar. Pensé que no podía hacerme cargo de más pájaros (en ese momento no sabía que la paloma había muerto) y que en todo caso se lo diría a la chica con la que había quedado. Sé que no hice bien pero me sentí saturada. Debo decir que esos días, no sé si por estas cosas que me pasan o por mi manera de ser, lo estaba pasando bastante mal. Al final la chica fue donde le dije y allí estaba el bichillo que resultó ser un mirlo. Me explicó que los mirlos son fauna autóctona y se pueden llevar a un centro de recuperación. De hecho, cualquier ave, también un gorrión son fauna autóctona. Por lo visto los únicos que se excluyen de esta consideración y son considerados plaga son las palomas, gaviotas (por lo visto hay dos clases y sólo una es considerada plaga, que es la que abunda en la ciudad), urracas y estorninos.

El sábado pasado mi hermano nos llevaba en coche a la masia donde finalmente acogían a la gaviota, aunque más bien era un pequeño santuario de animales rescatados, un pequeño paraíso. Desgraciadamente nos fuimos con un mal sabor de boca, porque la dejamos en un apartado con ocas y al poco había desaparecido. Pensé que se perdería y moriría de sed y hambre pero al final la historia tuvo un final feliz. La gaviota volvió por la tarde, comió y volvió a irse volando. Ahora irá y vendrá hasta que se integre en un grupo de gaviotas y se independice definitivamente.

Creo que mi padre tiene razón, no se puede ayudar a todos los animales, pero unas cuantas personas han puesto de su parte para ayudar a una gaviota. Desgraciadamente también están las personas descaradas que juzgan y condenan, pero las que realmente ayudan son las que intentan entenderte y te ofrecen su ayuda. A todas ellas les doy las gracias.



Os paso unos recursos de urgencia que os pueden ayudar:

APAEC: http://www.apaecatalunya.com/

Cualquier ave que no sea considerada plaga puede ser recogida por un centro de recuperación de fauna autóctona. Podéis llevar un gorrión, por ejemplo. Según la especie del ave puede que hasta vayan los agentes rurales a recogerlo.

Modul de recuperació de Fauna Autòctona de Can Balasc
Consorci del Parc de Collserola

Camí del Mig de Can Balasc s/n
Tel. 93 587 95 13
mrfcbalasc@amb.es

Centre de Recuperació de Fauna de Torreferrussa
Ctra. de Santa Perpetua a Sabadell, km. 4.5
08130 Santa Perpetua de la Mogoda (Barcelona)
Tel. 93 561 70 17 / 93 560 00 52
crf.torreferrussa@gencat.cat

Y un blog interesante, Pájaros caídos: http://pajaros-caidos.blogspot.com/

En Internet encontraréis más información, centros de recuperación de fauna autóctona y veterinarios de exóticos.

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También quería decir que últimamente no puedo escribir tanto en el blog como antes. Eso o que no sé sacar el tiempo. El caso es que por lo que estoy viendo, no creo que vaya a llevar el ritmo del principio y si escribo una vez cada quince días puedo estar contenta. Tampoco es que tenga un gran tráfico mi blog, pero a mí me gusta escribirlo, creo que me va bien y pienso que le puede ayudar a alguien, aunque sea para poco. Se irá viendo como va la cosa...

sábado, 7 de mayo de 2011

Comiendo vegano en París

La última semana de abril estuvimos en París unos días, así que he pensado en dejar mi experiencia con los restaurantes, aunque no sea mucha, por si le sirve a alguien.

En primer lugar, busqué información en Happy cow y en el foro de la UVE. Como veréis hay muchos restaurantes vegetarianos y también algunos veganos, como era de esperar en una gran ciudad como París.

No es complicado comer en París, además en cualquier restaurante oriental es fácil encontrar opciones veganas, pero si preferís dejar vuestro dinero en restaurantes vegetarianos, como era nuestro caso, encontraréis bastante oferta.

No fuimos a todos los restaurantes que nos hubiera gustado por una cuestión de tiempo, pero también de dinero. París es una ciudad carilla, o al menos más que Barcelona, y eso se nota a la hora de comer. Cualquiera de los restaurantes a los que fuimos eran un poco más caros en comparación con otros similares de Barcelona y eso que buscamos los más económicos.

Loving Hut (boulevard Beaumarchais, 92), no muy lejos de la Plaza de la República, está bien de precio. No hay menú pero los precios de la carta son asequibles. Hay entrantes, platos principales y postres. No puedo compararlo con otros restaurantes de la misma cadena, porque este era el primero al que iba, pero me gustó mucho. De hecho, a mí el hecho de que un restaurante sea vegano ya me tiene ganada ;-)

Ésta es la web: www.paris.lovinghut.fr



En este cartel explica que los veganos somos inteligentes, deportistas y guapos. Vamos, lo que todo el mundo sabe.



Saveurs Végét’Halles (rue des Bourdonnais, 41) está bastante céntrico, en una calle que cruza la rue de Rivoli. Es vegetariano pero la mayoría de los platos son veganos y están marcados. Hay menú y también la opción de hacer entrante y plato o plato y postre. Nosotros fuimos a cenar y un entrante y un plato principal nos salió por casi 16 euros. Al mediodía sale mejor de precio, pero de todas maneras comimos muy bien y para ser París se puede considerar barato.

Aquí hay más información: www.saveursvegethalles.fr



Oh!Bio (rue Rambuteau, 58) es un pequeño restaurante justo al lado del Centro Georges Pompidou. Está en la misma calle que Le Potager du Marais (rue Rambuteau, 22), pero es bastante más barato. Hay platos desde 7 euros, todo muy bueno aunque las raciones son algo escasas. Los platos veganos eran mayoría y también estaban marcados.



En Montmatre fuimos al restaurante Au Grain de Folie (rue la Vieuville, 24), y digo restaurante por llamarlo de alguna manera. De verdad, no sé como explicarlo. Es muy pequeño pero es que a parte la señora que lo regenta lo utiliza de trastero. El día que fuimos éramos tres parejas y un señor y todavía no entiendo como ninguno se fue de allí, supongo que por deferencia. El caso es que no había nada preparado de comida y la señora se tuvo que poner a cocinarlo todo en ese momento. Tuvimos que esperar un buen rato, mientras sentíamos todo el proceso de elaboración. Por ejemplo, olimos como se quemaba la cebolla y efectivamente, después nos trajeron la cebolla quemada. Los platos eran "formules", que dicen los franceses, consistentes en un único plato con un poco de ensalada, un poco de arroz y de legumbres y en medio lo que hubieras elegido (un poco de hummus, seitán...). Todo muy escaso y con bastante poca gracia. Las "formules" eran 13 euros y el menú, que era lo mismo más un apple crumble, eran 18 euros. En mi pueblo esto es un atraco a mano armada. Que queréis que os diga, no es como para recomendarlo. De todas formas, si sois unos frikis amantes de los antros, no os lo perdáis y, por favor, ya que vais no dejeis de visitar la toilette.

Como veréis, por fuera parece normal:



De todo esto no puedo sacar muchas conclusiones, pero si quiero destacar un par de cosas positivas, que bien podrían ir copiando los restaurantes vegetarianos de por aquí. A saber, la costumbre de marcar los platos "végétaliens" (veganos) en la carta y de ofrecer postres veganos decentes.

A todo esto, que bonito es París!

lunes, 18 de abril de 2011

Rescate de ocas en la Ciutadella

Ayer fuimos a la Fira de la Terra, en el parque de la Ciutadella y presenciamos el rescate de unas ocas que estaban atrapadas en una fuente que el servicio de parques y jardines del Ayuntamiento de Barcelona había vaciado sin tener en cuenta que se quedaban los animales dentro. En un principio eran una pareja de ocas con sus crías, pero como se empezó a aglomerar la gente, el padre acabó por salir volando y dejó a la madre y a las tres crías solas, que son las que se ven en el vídeo. Está claro que para la oca no hubiera sido problema irse volando, pero los pequeños no tenían manera de salir de allí. Luego nos contaron que la pareja tenía hasta doce crías, pero que se las habían ido comiendo las gaviotas. Hubo un momento que vino la policia y hasta los bomberos, pero cuando llegó su hora se fueron a comer. Nosotros estábamos buscando una tabla que les sirviera de rampa para salir de la fuente y cuando volvimos nos encontramos con que las ocas ya estaban llegando al estanque. Unas periodistas de Barcelona TV que estaban allí por la Fira de la Terra grabaron el incidente de los "patitos". Es una lástima que no dijeran lo que le comentó a un compañero el señor que alquila las barcas en el estanque: que el Ayuntamiento periódicamente se lleva los patos. No hay que ser un lumbreras para entender que cuando consideran que hay demasiados patos se deshacen de ellos.

Lo que quería decir es que mucha gente que pasaba por allí se interesó por las ocas, gente que seguramente luego no tendrá ningún reparo en comerse un pollo, un pato... Es en momentos como éste en los que siento que yo no soy la rarita. Por cierto, eso de compadecerse de unos patitos y luego comerse un pollo tiene un nombre, esquizofrenia moral, y es una enfermedad que está muy extendida. De alguna manera, puede que todos la suframos. La buena noticia es que se puede curar.

La noticia de Barcelona TV la podéis ver aquí (a F. y a mí se nos ve el cogote).

lunes, 28 de febrero de 2011

Dos preguntas

Sé cómo están las cosas, o así lo creo. La realidad se esconde y nos la escondemos, son muchos los intereses económicos, políticos y personales para continuar como siempre, para no cambiar.

Mi camino lo inicié al ser consciente de mi hipocresía, de mi autocomplacencia. Hasta los 27 años no dejé la carne y tardé 3 años más en dejar el resto de productos fruto de la explotación animal. Ahora siento que debo hacer algo más, porque son demasiados lo indiferentes, prácticamente todos, y muy pocos los que estamos dispuestos a hacer algo por los que están a nuestra merced, totalmente desprotegidos y vulnerables.

Sin embargo, desde que tengo conciencia siempre he sentido un malestar ante el plato de carne. Era un malestar que iba y venía, tampoco estaba siempre presente y cuando aparecía me cuidaba de esconderlo. Iba a temporada, a días o momentos, pero el malestar siempre volvía a aparecer y yo siempre lo volvía a esconder. Bien tapadito, para que no me hiciera sufrir y no me obligara a tener que cambiar. Cuantas veces me comí un plato de carne con repugnancia o lo tuve que apartar. Cuantas veces esos restos me recordaron la vida de alguien que había sido. Sin embargo, la mayoría de las veces era indiferente. Eso tampoco lo vamos a negar.

En un mundo en el que el debate sobre el respeto por los animales no humanos es inexistente, o casi, no es raro que te acabes por sentir rara, ridícula, preocupada por algo que no existe a los ojos de la mayoría. Ellos pueden hasta compadecerse de mí, enfadada con el mundo, yendo a contracorriente, creyendo en un mundo que nunca veré y que puede que nunca llegue a ser. Sin embargo, puede que sea todo eso y más, pero lo que nadie podrá decir es que actué con mala fe o que fui cobarde porque pensé una cosa e hice otra.

Me cuesta entender a los omnívoros que comen carne y nunca han sentido el desasosiego de digerir los restos de alguien. Tengo una pregunta para ellos, sin mala fe, pero con incomprensión, quizás la misma que la gente como yo les pueda inspirar. Mi pregunta es: tenéis corazón? A lo mejor me paso, porque para vosotros en el plato no hay alguien sino sólo algo. Es verdad que la empatía también se aprende, pero a mí se me hace difícil entender que alguien no pueda compadecerse por otro ser que también siente, sólo porque es de otra especie. Unos ojos que te miran son unos ojos que te miran. No quiero ofender a nadie, pero a veces no puedo evitar plantearme eso, si tenéis corazón.

Y para aquellos que sí habéis sentido alguna vez ese malestar, mi pregunta es: a qué esperáis para trazar una linea recta entre lo que sentís, pensáis y hacéis? Seguro que tenéis mil dudas y muchas preguntas por responder, pero entonces lo más sensato es buscar respuestas en lugar de esconder vuestro malestar bajo la alfombra de la hipocresía, tal como hacía yo.

Es algo más complejo de lo que yo lo pinto, pero también es verdad que las cosas más terribles de este mundo a veces no se sustentan en la maldad, sino en la ignorancia y la indiferencia de una gran mayoría de buenas personas.

lunes, 14 de febrero de 2011

Mamá adoptada



Éste es Leo cuando era pequeño. Lo encontramos en un solar al lado de casa y en un principio lo íbamos a llevar a una protectora, pero por suerte no lo hicimos y nos lo quedamos. Por aquel entonces ya teníamos a Misu y más adelante llegaría Lupita.
Cuando los gatos que tienes no son buscados, sino que los has encontrado, la gente suele hacer comentarios del tipo "pero cuantos gatos tienes ya?" y cosas así. Digamos que nadie se alegra por ti. En parte lo entiendo, porque son como la llegada de un niño que no se esperaba, que no era deseado. A mi padre, por ejemplo, no le caen muy bien mis gatos, supongo que porque los ve como una carga para mí y cree que no debería preocuparme por ellos. De Leo siempre ha dicho que es muy feo y orejudo. Bueno, digamos que Leo no es un gato muy guapo, pero eso no lo hace menos importante para mí.

Diría que Leo es un amigo si no fuera porque es mi niño. De hecho, yo soy su mami adoptada. Sí, lo digo bien, adoptada y no adoptiva, porque fue él quien me adoptó. La cosa fue así: el primer día que estuvo en casa se subió a un armario sin querer saber nada de nadie. A la mañana siguiente, viendo que le dábamos de comer y que íbamos en son de paz, bajó del armario y se me sentó encima, me miró fijamente y me tocó con su cabecita debajo de la barbilla. Desde ese momento estaba claro, yo había sido adoptada como su mami. Lo que vino después fue un idilio de cariñitos y empalagueo, porque para Leo las caricias y los mimitos nunca son suficientes. Ahora ya es un gatito adulto y está un poco más desprendido pero el cariño que nos tenemos no puede cambiar.

Podría explicar mil cosas de Leo, de lo bicho que llega a ser, de cómo nos engaña para quitarnos la silla, para que estemos por él, como nos despierta a horas intempestivas, como le gusta hacer la vida imposible al pobre Misu, etc. Por cierto, una cosa muy especial suya, que yo al menos no he visto en ningún gato antes, es que me habla!! Sí, sí, si yo me lo quedo mirando, el gato me mira y emite ruiditos con la boca, pequeños maullidos y chasquidos, una cosa muy rara. Me dice cositas, lo que ya no sé el qué ;-)

Otro día hablaré de Misu y Lupita, cada uno diferente, con su forma de ser que los hace únicos e irrepetibles. Ellos me recuerdan cada día porque soy vegana y porque defender los derechos de los animales es tan importante y urgente. Sin ellos, la casa y mi corazón estarían más vacios.

Otra foto de Leo, para que veáis lo guapo que está:

domingo, 16 de enero de 2011

Mataderos

Tras su última gota de leche es un reportaje sobre mataderos grabado en Austria, uno de los países con una legislación de bienestar animal más avanzada, y en el que no se han utilizado cámaras ocultas, así que cabe esperar que los matarifes estén haciendo su mejor trabajo. Como veréis, esto no impide que los animales sean degollados y mutilados cuando aún están conscientes. La realidad es ésta, y mucho peor, para miles de millones de animales destinados cada año al consumo humano.

En la gran mayoría de los casos, creo que difundir vídeos como éste no sirve de nada, ya que mucha gente no los quiere ver (es una realidad incómoda y preferimos hacernos creer que no la conocemos para no tener que posicionarnos) y entre quienes los ven están los que sienten indiferencia y los que, a pesar de pensar que es algo triste e injusto, no están dispuestos a hacer nada.

De todas formas, no pierdo la esperanza de que pueda hacer que alguien se plantee el trato que damos a los demás animales. De hecho, este vídeo nos ayudó a F. y a mí a dar el paso al veganismo, cuando lo vimos en una conferencia que daban los compañeros de DefenAnimal en Biocultura, ya hará casi 3 años. Fue todo muy casual, pásabamos por allí, yo había oído hablar de ellos y el tema de la conferencia nos interesó, así que entramos. Es verdad que por aquel entonces ya éramos vegetarianos y yo llevaba algún tiempo pensando en hacerme vegana, pero este vídeo nos sirvió para tener aún más claro que no queríamos ser partícipes de tanta injusticia.

jueves, 21 de octubre de 2010

Un sueño bonito

He tenido un sueño muy bonito. Estaba en una playa y había unos pájaros que necesitaban ayuda, supongo que gaviotas. Después resultó que eran cuatro cachorros de perro, blancos inmaculados y con alitas de ángel. Me iba en una bicicleta y los perritos me seguían. Me sentía bien y el sol brillaba. Los llevaba a mi piso y los duchaba y como el baño es pequeño estábamos bastante apretados (jaja). El caso es que luego he estado pensando y es como si ese sueño fuera mi amor y mis deseos de ayudar a los animales. Quisiera "ducharlos" a todos, pero no puedo. Lo que si puedo hacer es recordar a la gente que el dolor cuenta cuando sufre un humano, un perro, un cerdo o cualquier otro ser con capacidad de sufrir. Lo que importa es lo que pueden sentir y no lo que son.

Me ha dado tan buen rollo! Ojalá tuviera sueños así más a menudo.

lunes, 4 de octubre de 2010

Mi recorrido

Me considero un híbrido entre vinciana, damasquiana y emplazada. Creo que tengo algo de vinciana porque siempre he sentido empatía por los animales. Desde muy pequeña quería cuidarlos y protegerlos. Por otra parte desvinculaba totalmente los animales vivos de los que me daban para comer, de una manera pasmosa además, porqué no es que me los tuvieran que dar a trocitos para no reconocer sus cuerpos. Comía caracoles, cabezas, sesos, pies de cerdo... Era muy carnívora. Eso sí, recuerdo que cuando iba al pueblo me tenían que comprar la carne y la leche del supermercado, porque la de allí olía a los animales con los que había estado jugando.

Cuando fui más grande siempre que pensaba en lo que estaba comiendo me daba mucha pena y asco, así que tenía temporadas que no comía carne o algún tipo de carne, pero siempre volvía a cerrar los ojos hasta que llegó un momento damasquiano. Bueno, antes, cuando debía tener unos 15 o 16 años quise hacerme vegetariana pero sin informarme lo más mínimo y, claro, no sabía que comer, de lo que deduje que ser vegetariana era muy difícil o imposible.

Mi momento damasquiano llegó a los 27 años. Un día en una urbanización que hay en una montaña cerca de donde vivo nos encontramos (iba con mi compañero) con una perra abandonada. Estaba muy mal, asustada, enferma, en los huesos. Era totalmente dócil y llevaba una vida miserable. Unos señores de por allí le daban de comer y nos contaron que la habían abandonado de pequeña, que había parido y durante un tiempo tuvo infecciones muy fuertes. Hasta los perros de la urbanización, al verla tan débil, la atacaban siempre que podían. Me afectó mucho y estuve subiendo algunos días a verla y llevarle comida pero la realidad es que no hice nada por ella. Pude llamar a una protectora, buscar alguien con coche para ir a recogerla, hacer algo, pero no lo hice. Me vi a mi misma de brazos cruzados y mirando hacia otro lado, justamente lo que estaba haciendo cuando comía un plato de carne. Decidí que eso tenía que cambiar y que me iba a hacer vegetariana, dedicando el tiempo que necesitara pero sin dar marcha atrás. Enseguida dejé el cerdo y la vaca (comerlos me resultaba repulsivo, como una especie de canibalismo) y gradualmente dejé el pescado y el pollo.

También me considero una emplazada porque ha sido a base de informarme que finalmente he dado el paso al veganismo. Antes apenas sabía que era y si alguien me hubiera preguntado a lo mejor hubiera dicho: vegana, yo, nunca!

Éste ha sido mi recorrido, o lo que llevo de él, porque el camino es largo y la ayuda que necesitan los animales, mucha.

A veces pienso que fue esa perra, pero podría haber sido cualquier otra cosa, antes, más tarde o quizás nunca. Creo que tarde o temprano habría llegado... o eso quiero pensar. Por supuesto, nunca me perdonaré no haberla ayudado, pero creo que es mejor mirar hacia delante, mirar todo lo que podemos hacer.


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El sábado, 2 de octubre, fuimos a la manifestación por los derechos de los animales que con motivo del día mundial de los animales de granja convocaron diverses entitades en Barcelona. Me pareció que éramos muchos. No llegamos a mil, pero éramos cientos. Fue un momento genial, sentirse rodeada por tanta gente con la que tienes algo tan importante en común y reencontrarse con los compañeros animalistas. Y después Libera! nos invitó a una degustación en el Ecocentre. La mejor manera de pasar una tarde del sábado :-)

miércoles, 25 de agosto de 2010

Lo siento

Siento escribir sobre esto pero no puedo pasarlo por alto. El perro al que me refería aquí ha sido sacrificado. Salí a comprar el pan y me lo encontré por la calle muy asustado, se metía en la carretera de lo perdido que iba. Después le perdí la vista, hablé con la asociación animalista de mi ciudad y me dijeron que seguramente lo recogería la policia local. Llamamos a la policía para asegurarnos y así era, nos dijeron que estaba en el depósito de coches de la grua y a la mañana siguiente se lo llevaban al CCAAC del Barcelonés Nord, una perrera que está en Badalona. Conseguimos una foto suya, en el depósito de coches, con la esperanza de que otras protectoras pudieran hacerle difusión.

Conozco gente que está muy metida en el tema de protectoras y todos me dieron muy malas referencias del CCAAC. Pobre de mí, llamé y les pregunté si sacrificaban. Evidentemente, me dijeron que no, de hecho en Catalunya es ilegal, pero tenemos una ley que permite el sacrificio por razones humanitarias o cuando hay peligro de contagio. No hay que ser muy espavilado, para ver que esta ley deja la puerta abierta a la arbitrariedad.

Los del CCAAC bautizaron al perro como Moe y lo pusieron en su pàgina web de adopciones. Hasta llegué a pensar que todo estaba bien. La semana pasada vi que no estaba en la web, llamé y su respuesta fue que habían detectado que estaba enfermo, le hicieron la prueba de la leishmania y salió positivo. Esta es una enfermedad que aunque es incurable, se puede tratar, pero ellos no lo hacen y ante el peligro de contagio sacrifican.

No sé que pensar. Sólo sé que ellos tienen la sartén por el mango y la vulnerabilidad de los animales es total. Pienso que pocos animales que allí entren tienen posibilidad de salir vivos, porque enfermar en algún momento es algo bastante probable.

Siento no haber hecho lo suficiente por él. No es la primera vez que tengo esta sensación. Siento que este mundo sea tan injusto, con unos políticos que no ponen los recursos necesarios para que esto cambie, pero sobre todo con unas personas, con las que seguro que me cruzo a diario, que con sus actos egoistas e irresponsables (abandonar, no esterilizar, vender y comprar perros y gatos cuando los refugios estan saturadísimos) llenan las perreras de criaturas a las que en muchos casos sólo les espera la muerte.

Esta es la foto que tengo de él. Lo siento.

martes, 17 de agosto de 2010

Por Asturias (comiendo vegano)

Hemos estado unos días en Asturias y en lo que respecta al comer he llegado a la conclusión que es una comunidad muy poco vegfriendly :-( Y lo más triste es que la gente, lo primero que te dice cuando se enteran que vas a Asturias, a parte de que estarás fresquito, es que se come muy bien. Mentira!! Comer, se puede comer, pero se echa en falta algún restaurante vegetariano y alguna opción vegana en los menús.

En Oviedo, que yo sepa, no hay ni un resturante vegetariano. Un día comimos en el restaurante Malayerba (c/ Alfonso III El Magno, 11). Había algún plato vegano, cous cous con verduras y seitán con piña, y del menú sólo un primero era vegano. De todas formas, la chica que nos atendió, muy amablemente y sin que nosotros se lo pidiéramos, nos adaptó el menú y de segundo nos preparó un cous cous y un arroz con setas buenísimos. De verdad, ese arroz tardaré en olvidarlo...También fuimos al restaurante chino ChinAstur (c/ Santa Susana, 41, al lado del parque de San Francisco). Se trata de un chino como cualquier otro, pero en la carta hay algún plato de verduras y de tofu. El propietario nos contó que él también era vegetariano y que no tomaba huevos pero sí leche, en su caso por motivaciones religiosas. También nos contó que se estaba planteando poner una parte del menú para vegetarianos, así que si vais por allí hacedle notar que sois veganos, a ver si así se anima. A parte de esto, en Oviedo de lo que más hay son tabernas tipo sidrería donde todo es carne o pescado.

En Gijón, casi al lado de la pensión teníamos el restaurante Twist vegetal (c/ San Bernardo, 18), que aunque en el rótulo de la entrada pone "cocina vegetariana" no es vegetariano ni por asomo. Eso sí, el menú es casi vegetariano, porque a veces ponen una ensalada con jamón. Aunque hay más platos OLV que veganos se puede comer y bien. Nos gustó, pero a lo mejor es un pelín caro (12 euros para comer y 17 euros para cenar) para las cantidades de les raciones. También comimos en La Vaina (c/ de Cervantes, 20), un pequeño restaurante vegetariano que ofrece algunos platos, no muchos, y entre ellos algunas opciones veganas, como falafel, hamburguesa vegetal o ensalada taboulé. A parte de estos restaurantes también se podía encontrar algún libanés donde hacer un falafel rápido. Por cierto, si queréis un helado de soja, encontraréis alguno muy cerca del Twist, en la heladería Islandia (c/ San Antonio).

Esto en las ciudades importantes, porque cuando hemos ido por pueblecitos hemos tirado de patés vegetales y latas de red beans, gran descubrimiento que me hizo la compañera viajera del foro de la UVE, Brisca. Nos llevamos un par de latas de la marca Heinz y si no fuera porque llevan un poco de azúcar (no entiendo esta manía de echarle a la salsa de tomate azúcar), que a mí no me va bien, les pondría de nota un 10.

Y a parte de esto, Asturias es muy bonita y Gijón también, a pesar de lo que van diciendo por ahí, y la sidra, aunque dulce, está muy buena y... es vegana!!!

Fotos para dar envídia:

La senda del oso, entre Entrago y Proaza



Cudillero



La playa del Tranqueru

miércoles, 9 de junio de 2010

Feliz cumple

El 6 de junio mi bloguito cumplió un año. Si hago un poco de reflexión, diría que este blog es un poco bastante inútil, la verdad. Pero pienso que a mí no me sobra y como internet es tan grande y caben tantas cosas, pues tampoco hace daño a nadie. Si a alguien le puede servir de algo, aunque sea muy puntualmente y aunque sea para algo poco importante, yo ya estaré satisfecha. Al fin y al cabo, lo escribo para mí, que es para quien creo que se tienen que escribir las cosas.

A parte de esto, esta semana pasada operamos a la Lupita, una gatita que tenemos en acogida, de un bulto que resultó ser de grasa. No hablo mucho de mis niños, tan importantes como son para mí... A ver si algún día me animo.

También me ha pasado algo bastante triste, pero que se repite constantemente. Vi un perro perdido y asustado, creo que abandonado por la calle. Le perdí la pista pero la asociación protectora de animales de mi ciudad me dijo que seguramente lo recogería la policia local y lo llevarían a la perrera más cercana, donde según ellos, sacrifican. El perro está en la perrera, he hablado con ellos y niegan que sacrifiquen, de hecho es ilegal, pero la verdad es que pueden poner cualquier excusa para eutanasiarlos y nadie les pedirá cuentas. Así estan las cosas. Estoy intentando hacer algo, pero veo pocas posibilidades. Es algo que pasa constantemente, pero cuando te cruzas con la mirada de un individuo que necesita ayuda, entonces es algo real, no sólo una idea. Es muy triste y a raíz de esto y algunas cosas más, a veces te deprimes de pensar que vives en un mundo... que no necesita calificativos. Todo lo que dijera sería poco.

Y ahora me voy a un curso de cocina vegana, como una señorita, a desconectar y a aprender un poco. Es mi capricho de este mes y creo que de este año.

domingo, 9 de mayo de 2010

Raro

Ayer nos pasó a F. y a mí una cosa muy rara, que si me la cuentan no me la creo. Por la mañana nos encontramos un móvil tirado en el suelo, en nuestra misma calle. Pudimos contactar la propietaria y quedamos que por la noche pasaríamos a dejárselo, ya que esa tarde teníamos planes. Ibamos a una exposición-degustación vegana que organizaba la UPAG (Unió Protectora d’Animals del Garraf) en Vilanova i la Geltrú . Lo increíble fue que de camino, en el trasbordo de metro, a F. le abrieron el bolsillo de la mochila y le robaron el móvil! Es verdad que lo llevaba en un bolsillo que no debía, pero es que en el mismo bolsillo llevaba su propio móvil y dos carteras. No sé, me parece una casualidad muy grande. Llevamos un montón de años con móvil y nunca nos ha pasado nada y nos encontramos uno y no nos dura ni una hora. Nos llevamos un disgusto, sobre todo F. que fue quien habló con la propietaria y quedó en llevárselo, pero ya no podíamos hacer nada. La mujer se habrá quedado pensando que nos hemos echado otras cuentas y al final nos lo hemos quedado.

A parte de esta anécdota, el acto de la UPAG estuvo muy bien y comimos genial. Hay que felicitar a los cocineros y a los organizadores por la idea.

lunes, 3 de mayo de 2010

Biocultura

Ayer domingo pasamos el día en la Feria Biocultura. Había stands de temas diversos, desde alimentación a ropa, estilo de vida y otros, entre ellos algunas asociaciones animalistas.

Comimos un bocadillo de seitán en el stand de Vegania, que por cierto muy prontito tendrán tienda en Barcelona. La pena es que no probamos los pasteles "aptos para alérgicos a la crueldad".

Fuimos a unas cuantas conferencias, entre ellas una sobre como cocinar con agar agar, el extracto de una alga que sirve para hacer gelatinas y alguna sobre crudiveganismo. Me gustó mucho una sobre batidos verdes, una mezcla de hojas verdes, que no verduras (espinacas, acelgas, lechugas, hojas de col, pero no col, hojas de zanahorias, pero no zanahorias...), frutas y agua.

Así que de este Biocultura salgo con la intención de:

A. Comprarme una batidora
B. Tomarme por las mañanas, o algunas mañanas, un buen vaso de batido verde.

Si queréis más información y recetas de estos batidos las encotraréis en la web de Vida en tu Comida!

jueves, 29 de abril de 2010

De buena mañana

Hoy he vuelto a pasar por el Mercado de la Boquería para llegar al trabajo. Que mal rollo! Trozos de cadáveres, lechones enteros, fotos de ferias ganaderas... y ese olor insoportable. Llego al trabajo llena de rabia, aunque ya sé que así no consigo nada.

Todavía no ha salido el tema, pero acabará por salir. La tragedia de ayer, la eliminación del Barça, que ya no irá a la final de la Champions. Y yo, que me conozco, entraré en el juego.

Ya sé que es mezclar cosas que no tienen nada que ver, que hay muchas cosas horribles en el mundo y no por eso nos privamos de nuestras aficiones, pero desgañitarse por algo tan tonto y pasar completamente de algo tan duro... Que sí, es mezclar cosas, es demagogia.

Lo escuché el otro día, que el fútbol es como la heroïna, porque mientras estás pendiente de él sólo hay un problema. Es una manera de simplificar. A lo mejor por eso tiene tanto éxito.

En fin, chorradillas.

martes, 30 de marzo de 2010

Finde completo

Hemos tenido un finde completito. El sábado participamos en la protesta organizada por la plataforma Rambles ètiques para pedir al Ayuntamiento de Barcelona que cierre de una vez las paradas de animales de las Ramblas, que además de crueles son ilegales según la ley de protección de los animales y la normativa municipal.

Esa misma noche nos fuimos rumbo a Madrid, en un viajecito de 8 horas de ida y otras 8 de vuelta para asistir a una manifestación organizada por la plataforma La tortura no es cultura en protesta por la intención del gobierno de Madrid de convertir la Vergüenza Nacional en un Bien de Interés Cultural, con todo lo que eso conlleva. Parece que las comunidades peperas, con Madrid a la cabeza, están enfadadas o asustadas por la posible abolición de las corridas en Cataluña y se han sacado de la manga esta ocurrencia. A pesar de lo cansado del viaje, que al final no me pareció tanto porque iba preparada para lo peor, me gustó estar en un acto multitudinario con tanta gente unida por una causa tan noble. Fuimos muchos desde Barcelona y también desde otros puntos de España. Pues eso, mi primer viaje a los madriles y apenas duró unas horas.

Así pasé el domingo de ramos y ahora ya estamos en plena Semana Santa o lo que es lo mismo, jornada intensiva en el trabajo y cuatro días de desconexión, esperemos. También tengo ganas de hacer la mona, que será un pastel de chocolate, y si queda bien ya pondré fotos.

Una foto de la riada de gente:

domingo, 14 de marzo de 2010

Nuestro primer pan

La semana pasada fuimos de calçotada con los compañeros del foro, que nos pusimos finos a base de calçots y pasteles veganos, y el lunes cayó una nevada como hacía más de 25 años que no caía una en Barcelona. Así quedó mi calle:



De todas formas, el gran evento de la semana ha sido que hemos hecho nuestro primer pan. Ahora nos haremos el pan, como los hippies!! Le dimos el estreno a nuestra panificadora y el resultado ha sido un bonito pan integral de 1 kg con el que hemos estado comiendo toda la semana y lo mejor es que no se ha puesto duro.

Por lo que veo son muchos los veganos que tienen panificadora, que junto con la germinadora y, en el caso de las mujeres, la copa menstrual, forman el kit del perfecto vegano ;-)

Aquí os dejo unas fotos del pan y de unas torradas que hicimos para cenar un día.





La receta de las torradas es muy fácil, sólo hay que cortar unas rebanadas de pan y ponerles lo que se tenga a mano. Nosotros les pusimos cebolla, pimiento escalibado de lata, alcaparras y queso vegano, pero también les quedan bien los champiñones, alcachofas (las de lata mismo), tomate, etc. Después las pones al horno precalentado a temperatura más bien alta unos 10 minutos o hasta que veas que están hechas.

Aquí están las torradas, unas sopas de miso con col, algas y tofu que nos hicimos de primero y el Leo, vigilando que todo estuviera en su sitio.

jueves, 11 de marzo de 2010

Obscenidades

Hoy a la hora de comer, camino del restaurante, he pasado por delante del Mercado de la Boquería. Mira que es algo que intento evitar, pero hoy lo he hecho. Bueno, pues he visto una carnicería que anunciaba "el cerdo y el pollo se dan regalados" y cuando he mirado en el interior me he encontrado con la cabeza de un cerdo en mitad de los restos de otros animales. Está claro que una pierna, un lomo o cualquier otra parte del cuerpo no debería dejarnos indiferentes, pero las cabezas impactan como no te impacta ninguna otra parte, o al menos a mí. Aunque supongo que a los clientes de la carnicería no les debe afectar lo más mínimo y a lo mejor hasta les hace gracia. A mí me ha cogido una cosa que me han entrado ganas de llorar.

En fin, esta misma semana estaba consultando unos números antiguos de revistas, para el trabajo, y en uno había un reportaje sobre un conflicto en África (lo siento, pero no recuerdo el país, pero tampoco creo que sea tan importante). El caso es que me topé con una foto en la que se veía sobre una mesa la cabeza cortada de un hombre, por lo visto un guerrillero. No era la primera vez que veía una foto de una cabeza humana cortada y recuerdo que cuando ví una por primera vez, en una foto de guerra, como no, casi ni me lo podía creer. Me impactó mucho la foto, pero no sé si más que la del cerdo en el expositor, supongo que porque lo uno era una foto y lo otro una cabeza real a apenas un metro de mí. Y sobre todo, en el caso de la cabeza humana quien hizo la foto estaba denunciado un hecho horrendo, mientras que en el caso del cerdo, los carniceros no denuncian nada, seguramente ni son conscientes de lo miserable de su acto.

Después me voy al restaurante, al lado tengo una pareja y me entero de casi toda su conversación, no porque yo tenga interés en las conversaciones ajenas (Dios me libre!), sino porque en los restaurantes de ahora la separación entre las mesas es anecdótica. El caso es que ella es extrangera y habla de unos dibujos, por lo visto es artista, y le comenta a su compañero que está pensando en comprarse algo, no sé si unos zapatos o una chaqueta, que está rebajado un 50 % pero aún así cuesta 250 euros!! No sé, a lo mejor no viene a cuento, o sí, pero como suele decirse y para no ser nada original: que mundo de locos!!